Mostrando entradas con la etiqueta Arte sacro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arte sacro. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de febrero de 2012

Dos cuadros, dos mentalidades, dos doctrinas

Por: Querien Vangal

Haga el lector un ejercicio de imaginación, y suponga que le sea posible regresar a los tiempos de Cristo, y visitar la habitación modesta donde vivía la Sagrada Familia en Nazaret. Al entrar, usted encuentra a la Virgen jugando con el Niño; y que dichas personas fuesen exactamente como Rouault (Siglo XX) los imaginó en el cuadro que reproducimos a continuación.

















Virgen de Rouault



¿Esa imagen colmaría su expectativa? ¿Corresponde a lo que se debería esperar de la Madre de Dios, y del propio Verbo Encarnado? ¿Encontraría en esas figuras un reflejo auténtico del espíritu cristiano, de las virtudes inefables de Jesús y María? Evidentemente no.



Por lo tanto, quien se empeñe en que el arte cristiano refleje de modo digno yapropiado el espíritu de los Evangelios y de la Iglesia, no puede ser indiferente a que cuadros de este generose generalicen entre los fieles.

















Virgen y el Niño Maitre de Moulins




¿Qué terminará pensando y sintiendo sobre la Sagrada Familia un pueblo que tenga frente a sí obras pictóricas o escultóricas de este jaez? El arte cristiano tiene la misión de auxiliar dentro de sus posibilidades peculiares la difusión de la sana doctrina, y no se puede considerar que el espíritu de este cuadro sea propicio para dicho fin.














martes, 24 de enero de 2012

Dos cuadros, dos mentalidades, dos doctrinas

Por: Querien Vangal





Haga el lector un ejercicio de imaginación, y suponga que le sea posible regresar a los tiempos de Cristo, y visitar la habitación modesta donde vivía la Sagrada Familia en Nazaret. Al entrar, usted encuentra a la Virgen jugando con el Niño; y que dichas personas





Virgen de Rouault



fuesen exactamente como Rouault (siglo XX) los imaginó en el cuadro que reproducimos a su izquierda.



¿Esa imagen colmaría su expectativa? ¿Corresponde a lo que se debería esperar de la Madre de Dios, y del propio Verbo Encarnado? ¿Encontraría en esas figuras un reflejo auténtico del espíritu cristiano, de las virtudes inefables de Jesús y María? Evidentemente no.



Por lo tanto, quien se empeñe en que el arte cristiano refleje de modo digno y apropiado el espíritu de los Evangelios y de la Iglesia, no puede ser indiferente a





Virgen y el Niño Maitre de Moulins



que cuadros de este género se generalicen entre los fieles.



¿Qué terminará pensando y sintiendo sobre la Sagrada Familia un pueblo que tenga frente a sí obras pictóricas o escultóricas de este jaez? El arte cristiano tiene la misión de auxiliar dentro de sus posibilidades peculiares la difusión de la sana doctrina, y no se puede considerar que el espíritu de este cuadro sea propicio para dicho fin.